Introducción
«Mas la senda de los justos es como la luz de la aurora, que va en aumento hasta que el día es perfecto». (Proverbios 4:18)
A finales del siglo XIX, un mensaje significativo fue presentado en el seno del adventismo por los pastores Ellet J. Waggoner y Alonzo T. Jones. En 1888, durante la sesión de la Asociación General celebrada en Minneapolis, sus exposiciones sobre la justicia por la fe dieron lugar a un período de intensas reflexiones y controversias. Aquello que estaba en juego no era simplemente una cuestión doctrinal, sino la manera de comprender el evangelio, la persona de Cristo y la justicia que Dios ofrece al ser humano.
Elena G. de White se refirió a aquel mensaje en términos extraordinarios:
«En su gran misericordia el Señor envió un preciosísimo mensaje a su pueblo por medio de los pastores [E. J.] Waggoner y [A. T.] Jones». (Testimonios para los ministros, pp. 91-92).
Según su testimonio, el mensaje debía presentar a Cristo de una manera más destacada, mostrarlo como el Salvador del mundo e invitar a las personas a recibir su justicia mediante la fe. No se trataba de una invitación a contemplar una doctrina aislada, sino a volver los ojos a Jesús, a sus méritos y a su amor inalterable por la humanidad.
Sin embargo, la historia de aquel mensaje también nos enfrenta con una pregunta inquietante: ¿qué sucede cuando la luz que Dios concede no es apreciada ni recibida? La luz que debía ir en aumento puede dejar de brillar con la claridad que le corresponde. Por eso, estudiar 1888 no consiste únicamente en reconstruir un acontecimiento del pasado, sino en examinar qué se presentó, cómo fue recibido y por qué su contenido continúa mereciendo nuestra atención.
¿Qué enseñaron realmente Waggoner y Jones? ¿Qué relación tiene su mensaje con los pactos bíblicos, la justicia de Cristo y el carácter de Dios? ¿Qué vio Elena G. de White en aquella presentación del evangelio? Y, después de tantos años, ¿hemos comprendido aquello que se nos invitó a contemplar?
En 1888hoy.org queremos contribuir a responder estas preguntas acercando al público hispanohablante los escritos de Waggoner y Jones mediante traducciones al español, junto con los testimonios de Elena G. de White, las publicaciones posteriores de Robert J. Wieland y Donald K. Short, y estudios contemporáneos relacionados con estos temas.
Nuestro propósito es facilitar el acceso a estos materiales para que puedan ser leídos, comparados y examinados a la luz de las Escrituras. Creemos que es necesario ir más allá de las citas conocidas y las afirmaciones repetidas, y detenernos a considerar qué quisieron expresar sus autores, cómo fundamentaron sus ideas y cuáles son las implicaciones de sus enseñanzas.
Elena G. de White vinculó el comienzo del fuerte pregón del tercer ángel con la revelación de la justicia de Cristo:
«Este es el comienzo de la luz del ángel cuya gloria llenará toda la tierra». (Mensajes selectos, t. 1, p. 425).
La imagen de una luz que crece nos recuerda que todavía hay mucho por investigar, comprender y compartir. No pretendemos sustituir el estudio personal ni ofrecer conclusiones sin fundamento, sino poner a disposición de los lectores materiales que permitan profundizar en el mensaje y evaluar sus enseñanzas a partir de las fuentes y de la Palabra de Dios.
Te invitamos, entonces, a emprender este recorrido por los escritos de Waggoner y Jones, a considerar el testimonio de Elena G. de White y a explorar las publicaciones de quienes continuaron estudiando este legado. Que la lectura no sea solamente una aproximación a la historia adventista, sino una oportunidad para examinar nuestra comprensión del evangelio y contemplar más profundamente al Dios que se revela en Jesucristo.
«Porque pregunta ahora a las generaciones pasadas, y disponte para inquirir a los padres de ellas». (Job 8:8).
La senda de los justos sigue siendo como la luz de la aurora. Volvamos a las Escrituras, examinemos el mensaje y permitamos que la luz de Cristo ilumine nuestra comprensión del evangelio, de los pactos y del carácter de Dios.